Miradas que deleitan.
Ojos que delatan.
Me está pasando algo muy raro.
Mis pensamientos no se van al pasado,
que sí, y mucho,
sino que se van al futuro.
Y tengo miedo.
Tengo miedo de que cuando te vea no aguante las ganas de tirarte al suelo,
de tirarte del pelo.
De morderte el cuello.
Tocará reprimirse.
Redimirse.
Partirse.
En un abrazo de cristal, que acabe cerca de la curva más mortal del mundo.
Tu sonrisa.
Y me atrevería a ir más allá.
Nos separaremos, para luego juntarnos.
Estaremos deseando el uno del otro.
Y después, cuando todo parezca en calma...
Se organizará el mayor vendaval que podría imaginarse.
Trae paraguas, que nos vamos a mojar.
Trae la cara, que se pueda devorar.
Trae tus nervios, que los vamos a calmar.
Nos vamos a lanzar
al mayor error
que
podamos
imaginar.
Si acabara aquí, esto sería agridulce, y no estoy dispuesto a eso.
O amargo o dulce, no voy a ir con medias tintas.
Medios sabores.
Medias rotas sería buen título para la noche.
Una pena que no uses.
Una pena que me fuese.
Escrito queda todo lo que hoy se me ha pasado por la cabeza.
Esclavo de mis pensamientos.
Y eso que aún no has traído las cadenas.
Anda, tonta, ven.
Que te voy a quitar la ropa
y todas
las
penas.
Lunas noches. Voy a que mis dedos y mi corazón tengan un rato de tranquilidad.
No me lo creo ni yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario