miércoles, 3 de mayo de 2017

Causa.

"Toda acción tiene una reacción igual y opuesta."

Allí estaba ella, con una camisa que usaba como pijama,
un reloj sin pilas,
y toda despeinada.

Miraba a su muñeca y comprobaba.
Efectivamente,
se hallaba encadenada.

Grilletes de tiempo,
de miedo,
de titubeos.

Casi tenía treinta años, unas ojeras enormes,
un montón de trapos
en un armario de roble.

Quería quererse bien,
quería portarse mal,
quería un café y un buen libro
para soportar el vendaval.

Quería una causa por la que luchar,
por la que llorar
por la que mirarse por dentro sin que le dijeran "qué tal".

Quería que él llegara de trabajar
y se vieran en un espejo imperfecto,
ya que estar juntos era

su causa

y



afecto.











Lunas noches.

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