"Sigo intentando ser todo lo que mereces, sin comprender por qué te fijaste en esta cabeza, que es de todo, menos decente."
Cuando se vive, se siente.
Uno puede apretarse contra el pecho todo aquello que lo hace vibrar.
Eso he hecho yo con tu frase.
Hoy no vengo a rimar,
vengo a dejarme llevar, a verte bailar.
Ojalá.
Vengo a "hablar" de las necesidades que rondan mi cabeza.
Está feo decir que necesitas algo o alguien.
La dependencia crea verdaderos desastres.
Pero vengo también a matizar que, aunque normalmente no se entienda, las necesidades forman parte importante de lo que uno es.
Yo necesito de la siguiente manera:
puedo andar descalzo.
Cada paso que de, seguramente me haga daño.
Corro cierto peligro y voy tremendamente incómodo.
Necesito unos zapatos.
No son vitales, no son mi mitad.
Piensa que, cuando se busca una mitad que complete. y llegue a pasar eso, se corre el tremendo riesgo de que, si eso no funciona, queden dos mitades.
Hay que ser una parte entera.
Pero claro, con zapatos se anda mejor.
A eso me refiero con necesidad.
Es algo que puedes no tener, pero que al tenerlo te hace la vida mucho más fácil.
Necesito un buen descanso de todo lo que rodea Granada,
para que cuando esté fuera,
necesite volver.
Y lo mejor es que será para morder.
Necesito hablar contigo y dejar claro lo que necesitamos.
Que esto puede pasar de castaño a oscuro, casi tanto como una madrugá,
si es que no lo está haciendo ya.
Necesito un concierto acústico en una sala acondicionada para que nos apretemos mucho.
Necesito que me beses y tiemblen todo tipo de muros.
Necesito desabrochar botones sin usar las manos.
Necesito ver lo que desprenden los hilos de tu mirada.
Y, por ahora,
lo que más necesito es mirarte a los ojos,
pensar en algo no tan puro,
y decirte:
mataré todos y cada uno
de
tus
monstruos.
Lunas noches.

No hay comentarios:
Publicar un comentario