lunes, 9 de mayo de 2016

Harto de estar harto.

"Harto de que vengan sus amigos
y se quejen de un mendigo
en el cuarto de fusibles."


Es la sensación que me ha inundado hace unas semanas.
Hartura de las situaciones que me suceden
de las personas que me hartan.

Pues, se acabó.

Estoy harto de estar harto.

Así que, por una vez en mi vida, me quiero.
Y no poco. Ni mal. Que, eso, sí que es importante.

He tomado una filosofía de vida difícil de seguir, la verdad, pero puf.
Estoy de bien.
Esta es la de hacer solo y exclusivamente lo que me hace feliz.
Alejar lo que me hace daño.
Y
queridos míos,

qué bien.


Cuando la salud me lo permite, estoy realmente a gusto conmigo mismo.
Me voy a pasear algunas noches solo, no necesito a nadie, la verdad.
Y ando encantado.

Otra cosa no, pero contigo aprendí a estar solo.
Gracias, de verdad, de corazón.

Aunque ahora que lo pienso
si aprendí a estar solo
tampoco estaría muy acompañado.
¿No?

Escribo por y para mi.
Hoy al menos.

Era yo el que no sabía estar sin mi mismo.
Y ahora entiendo muchas cosas.

Como por ejemplo

que echo de menos esa fibra del corazón que se me rompía con siquiera oler tu pelo.
También que los momentos difíciles de la vida son mis preferidos.
También que he conocido demasiada gente en esos momentos de sus vidas.

También
que
seguiré aquí sentado.

Lunas noches.








No hay comentarios:

Publicar un comentario