domingo, 15 de mayo de 2016

Autorregato.

En un tejado, a las 4 de la mañana, muerto de frío, ahí estaba.
Sentado el gato más feo que podáis imaginaros.
Llevaba unas 6 vidas algo perras.
- Esto debe ser una broma.
Pensó aquél gato, mientras miraba su faro.

Sin esperarlo, vio una sombra pasar por delante suya.
Pegó un salto. Casi ladra.

La gata más bonita que podáis imaginaros.

La miró fijamente, deleitándose en los detalles de su cuerpo, hundiéndose en sus ojos amarillos, dando una pirueta en aquella cola cuasi perfecta.

- No.- Se dijo para si.
Está hecha para ser observada. Si algo como yo la llega a tocar, solo podría estropearla.
Cabizbajo, se marchó a su tejado, donde no le pasaba nada malo.
Nada bueno tampoco, para ser sinceros.

- A la mierda.
Le dijo al amor, sabiendo que eran inseparables.

De algo hay que morir.
Dijo el gato romántico cuando vio que se enamoró por séptima vez.

Se acercó a ella, y le dijo:
- Cuéntame un cuento, que de historias crudas estoy ya cansado.

Sin dudarlo, respondió la gata:
- Mañana despertarás siendo tigre. Nada ni nadie podrá decirte lo contrario.

- ¿Sabes qué?- Dijo mirando la luna- Ya que me suicido, prefiero morir siendo gato, que es lo que he sido siempre.
- Pero a mi los gatos me dan miedo.
- ¿Y qué hace rozaduras en el corazón sin dar miedo?
- Los tigres. Esos te matan directamente. La seguridad de morir, hace que no le tengas miedo a la propia muerte.
- Y quedarse sin sentir... Eso no va conmigo.
- Ni yo.
- También es verdad.

Las tres últimas palabras del gato, antes de caer desplomado, resonarán en tu alma como lo hacen en la mía.






Lunas noches.





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