martes, 21 de marzo de 2017

Desorden.

Soy un chico un tanto desordenado.
Me ordeno en mi desorden, podría decir, pero en realidad no sé ordenarme.

No sé mandarme nada que no me apetezca.
Órdenes las de mi piel cuando toca la tuya.
Me dice que te toque más, que sea todo largo
extenso,
eterno.

Hay detalles a concretar de todo lo que nos va a pasar.
Pero, por ahora, me voy a callar.

Voy a callar todas las voces que me dicen que va a doler,
que va a estallar,
que va a matar.

Desorden de sentimientos el primer fin de semana en Algeciras.
Desorden de pensamientos cuando ordeno mis heridas.

Me he vuelto a enamorar.
Estoy jodido.
Me he vuelto a enamorar pero no como las anteriores veces.

Bueno, ninguna vez ha sido igual.

Me he vuelto a enamorar
y, la verdad, las malas consecuencias me dan bastante igual.

Me he vuelto a ordenar,
a tratar todos y cada uno de mis defectos,
de mis virtudes.

Estoy deseando de que te desnudes delante de mi,
delante de ti,
jugando a ser todo boca,
todo labios,
dientes que chocan.

Me he vuelto a enganchar a unas gafas,
a una clavícula,
a su lunar.

Que si esto va a ser un desastre, con gusto pago.
Que si puedo elegir, elijo estar a tu lado.

He vuelto a recordar todo lo que me hacía estar vivo,
lo que me sale del pecho,
llorar.
Razonar,
que para esto no hay remedio
ni lo quiero.

Voy a acurrucarme en tu cuello
y dejarme
enredar
por
tu
pelo.












Lunas noches. Feliz día de la poesía. Feliz día a mi rubia preferida.

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