Este fin de semana me ha ocurrido algo muy curioso.
Me han roto los esquemas.
No me gusta el pelo corto.
No me gusta que falte edad.
No me gusta que te guste más "Cómo conocí a vuestra madre" que "Friends".
Aunque sea un Ted de la vida.
Pero... ¿sabes qué?
Me gustas tú.
Me gusta bailar contigo y que nos comamos las palabras.
Si por mi fuera, no sería lo único en el menú.
Me gustó el tacto de tu cintura cuando nos echamos la foto.
Me gustó tu mano en la mía.
Me gustó pedir una cerveza contigo.
Me pediría muchas más.
Te pediría a ti.
Pero no eres algo para pedir.
Eres algo para vivir,
para salir,
para latir.
No sé mucho, en general, pero sí sé que me gustaste.
Me gustas.
Me gustarás.
Y, bueno, queriéndolo o no, quiero hablar contigo de amor.
Sé que puedo "sonar" atrevido, pero créeme cuando te digo,
que ese olor,
esa mirada,
molaría verla en horizontal a una hora que no se puede decir por aquí.
Tienes una sonrisa que pellizca el corazón.
Y eso me jode bastante.
Un bocado en el labio de abajo, soltarlo y besarte la sonrisa.
Ese es el color de mis deseos.
Mis trofeos se quedan atrás.
Espero volver a verte.
Espero no esperar demasiado.
Espero no quererte,
aunque sea un poco tarde.
Me gustas en verde selva.
En negro tierra.
Y ya paro, que no llegamos.
Que ya nos vamos.
Espero que seas mi anarquía y no mi Leteo.
https://www.youtube.com/watch?v=KymIfvEZEe4
Envidia te tienen las diosas, pequeña Letea.
Lunas noches.

No hay comentarios:
Publicar un comentario