lunes, 21 de noviembre de 2016

Mal tiempo.

- Vámonos, ahora que llueve poco.- Te digo, sin haberme percatado de que tienes tacones.
- Pero espera, que me caigo.

Qué va. Tú no te caes.

Me agarras la mano.
Es la sensación de seguridad más insegura. Y puf, como aprieta el corazón.

Llegamos al piso, empapados, por mi mala idea.
Mala imagen.
Mala lengua.

No puedo resistirme, te agarro del cuello, y el culo, y te doy el beso más pasional que puedo dar.
- Vamos, anda.- Dices con tus ojos. Tus labios están siendo mordidos.

En el ascensor casi la liamos.
Lo que hubiera molado.

Cerramos la ventana, para que no se inunde el cuarto.
Tontos de nosotros.
El suelo no tarda en inundarse de ropa.
La cama de amor.

Dibujo con mi lengua todo lo que se me ocurre en el bajo vientre de tu cuerpo.

Y, de nuevo, tontos de nosotros.

Lo que llovía no era normal.
Lo que sucedía era algo más
que
un
vendaval.







Lunas noches.

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