Y qué pasa cuando te estremecen sin estar al lado tuya. Sea quien sea. Madre, hermano, amada, enemiga, palmada.
Si donde más agusto estoy es en una cama intentando convencerte de que solo quiero dormir, aun durmiendo solamente, rascandote la espalda, dejandome que me leas. Solo y exclusivamente tú.
Ocurre que, sintiendolo mucho, pero mucho, eres una mujer algo paradógica. Quemas de puro frío y en el fondo eres muy superficial. Me provocas rechazo pero necesito estar cerca de ti.
Lo necesito de la manera que solo tú, tu médico y yo sabemos.
Una copa de vino, una noche eterna y tu sonrisa. Cuando todo eso eclipse a la luna alguna noche, moriré de placer.
Lunas Noches.
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