Tan solo eran dos.
Y se fueron las pausas,
los minutos, las horas,
los ronquidos, la lluvia.
Cayeron las agujas,
como gotas de plata
envueltas en el manto
de una noche fría.
Se descompuso el tiempo.
Eran dos, dos y un mundo,
un mundo helado, lejos,
eco del universo:
ellos eran el mundo,
que giraba(n) en una habitación.
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