jueves, 27 de octubre de 2016

Pared vibrante.

Y allí estábamos, en una mesa de un bareto de Madrid,
cuando algo vibró.
¿Es mi móvil?
Pensaste, mientras echabas mano a tu bolsillo.
Callé. Recé.
Era mi corazón.
Así me fue.

Debí activar el modo avión.










Lunas noches, L.

viernes, 7 de octubre de 2016

Otoño de 2016.

Viene frío.
Con ganas de mojar.
Con ganas de arañar.

Viene, y no viene solo.
Una pequeña gran revolución se cierne en mi vida,
y, la verdad...

"Muerome" de ganas.








Lunas noches.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cuando aprieta el corazón.

Como he dicho, hoy es día de escribir.
De escribir bien.
Con miel.
Sobre tu piel.

Bueno, empecemos, que la noche es larga, y yo soy fácil de convencer:


Eran una pareja de lo más peculiar.
Tenían, qué carajo digo, tienen canas, arrugas.
Ojos brillosos cada dos por tres.

Viven en un pisito, al lado izquierdo de mi corazón.

Ahí se dicen cosas bonitas.

- Toma la sal.- Le dice María mientras le acaricia la mano al retirar la suya.
- Qué bien estamos aquí, ¿no?
- Sí, aunque estaría bien poder salir un rato.
- La verdad que sí. Pero luego volver a entrar eh.
- Sí, claro.- Exclama ella, con una sonrisa en la cara.

Bueno, ahora que hemos acabado de comer, podríamos ir a la cama un rato.
- ¿A la cama, María? ¿Quieres echar la siesta?
- Sí, claro.- Volvió a expresar con la misma cara de antes.

Y allí, los dos, entre sábanas, se sinceraron.

- Te quiero mucho, María.
- Algunas veces, siendo sincera, me olvido de ti. No me preocupo, vuelvo a verte, y sé que te quiero.

Se fundieron en un beso casi tan largo como la llorera que me estoy pegando.


Hicieron el amor.
En mitad, ella sufrió un ataque de amnesia.

Y, ¿sabéis qué?

Le amó con vergüenza,
con pasión,
como si fuera un desconocido.

Y ese día,
esa noche,
esa vida,
la repitieron como si de algo sempiterno se tratara.

- Vuélvete a la cama, anda.

Y así infinitamente.










Lunas noches.

Sempiterno.

Es una palabra que siempre me ha llamado la atención.
"Sempiterno es algo que tiene principio, pero no tiene fin."

Otra palabra que siempre me ha llamado: Serendipia.
"Hallazgo fortuito e inesperado que se realiza cuando buscabas otra cosa."

Buah.

Sempiterna y serendipia.

Creo haber leído que son tus apellidos.

Pero, ¿lo sempiterno no debería pertenecer a los dioses?
Es decir,
todo tiene final.

Sea bonito, feo,
fea.
Pero con final.

Qué va.
Cuando te pellizca el corazón, que puede durar entre un segundo y una vida, se vuelve sempiterno.
El sentimiento, la garra.

Las cicatrices.
Las ganas de comerse.

Hoy es noche de escribir, de rizar.
De llorar.

De alegría, por verte el cuello desde el escritorio en el que escribo.
De pena, por estar imaginándolo.

Me voy, no vaya a ser que venga octubre, y me pille así.
Mirando la luna, pensando sin pensar.
Estando sin estar.

Pero sabiendo que lo que este siente, es sempiterno.
Y, cómo no,
"siempre serendipia".








Lunas noches.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cosas que tengo que decirte, parte 3.

El amor no es completarse,
igual que la educación no es educarse.


Igual que tus labios son invierno.

Como tus piernas, el mayor de los diluvios.








Lunas noches.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Cosas que tengo que decirte, parte 2.

Frágil es la palabra.

Que me rompa sin que me toques...


Vamos a curar las heridas
que me hacen tus costillas.

Se confunden con mi risa y...

pasa lo que pasa, por las prisas.






Lunas noches.