Ha sido una tarde rara.
Día soleado, falda de volantes.
No sé si hay salvación, o es que no me la quieres dar.
Espero tus brazos como mi quitamiedos particular.
De hecho, me coges de un brazo.
Me paralizo.
Son ganas de besarte los besos.
De que tus piernas me sirvan como flotador para que no me hunda jamás.
Me llevas a un sitio mucho mejor del que yo te he llevado.
Fascinado, por ti, que no por el sitio, una gata refleja lo que quiero.
Rozarte las manos.
Tu espalda.
El corazón.
Espero con ganas que la luz de un faro alumbre tu cara.
Quiero verte. Sí, otra vez. Una y otra vez, para ser sincero.
Abrazarte.
No sé si hay salvación, o es que no me la quieres dar.
Espero tus brazos como mi quitamiedos particular.
De hecho, me coges de un brazo.
Me paralizo.
Son ganas de besarte los besos.
De que tus piernas me sirvan como flotador para que no me hunda jamás.
Me llevas a un sitio mucho mejor del que yo te he llevado.
Fascinado, por ti, que no por el sitio, una gata refleja lo que quiero.
Rozarte las manos.
Tu espalda.
El corazón.
Espero con ganas que la luz de un faro alumbre tu cara.
Quiero verte. Sí, otra vez. Una y otra vez, para ser sincero.
Abrazarte.
Leerte.
Perderme.
Perdernos.
Malditos lunares tuyos
Maldita tu voz.
Maldito pelo largo como una noche sin ti.
Malditos ojos tan grandes como lunas, joder.
No quiero no estar a tu lado.
Me voy ya.
Entiéndeme.
Me duele la piel de echarte de menos.
Perderme.
Perdernos.
Malditos lunares tuyos
Maldita tu voz.
Maldito pelo largo como una noche sin ti.
Malditos ojos tan grandes como lunas, joder.
No quiero no estar a tu lado.
Me voy ya.
Entiéndeme.
Me duele la piel de echarte de menos.
Y eso que ni te he tocado.
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