Acabo de hablar de complejos y me ha venido la inspiración.
Tener complejos es normal.
Yo mismo tengo muchísimos.
Son debilidades que estoy dispuesto a decirte.
Pero también son muros que impiden que sea yo,
más yo que de costumbre.
A eso, súmale lo que me da vergüenza.
Recuerdo la primera vez que me acosté contigo.
Estaba muy nervioso, como de costumbre.
Estaba con ganas de ir lento,
de besar tu pecho,
de tirar tu pelo.
Unas manos tapan parte de tu cuerpo.
Y no sabes el coraje que me dio que no fueran las mías.
Si puedes, hazme un favor.
Quiérete más,
siéntete orgullosa de tu cuerpo.
Así yo podré echarte
mucho más
de
menos.
Lunas noches.

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