jueves, 1 de febrero de 2018

Teeth.

I remember when your soul was biting.

Was beaten.

For a bad betrayal of the beloved manifesto of your body.

I'm not talking about any poetic shit.
I'm not talking about anything pretty, not something horrendous.
I'm talking about the way you looked at me.
Believing it wasn't enough.

Now I usually go high.

And fuck.
You're
fucking



right.




















Lunas noches.

jueves, 11 de enero de 2018

500 noches.

Debería saber con quién no hacer un trato, pero me jodiste el radar.

Entré en aquella escalera convencido que abajo no me esperaba nadie.
Y así era.
La esperaba yo.

La estaba esperando desde el momento en el que nací como ser racional.
Desde que me enamoro de perfiles, de colores.
Desde que soy yo.


Tal vez salgas esta noche, durante dos días, tres seguidos.
Te aconsejo:

- No pensarte.
- No peinarte.
- No quererte.

Aquí estoy, por mi noche 423.




Doliéndote.







Lunas noches.

martes, 9 de enero de 2018

Obra inacabada.

No eres tú quien me despeina,
quien se pincha con mi barba.

Esconder la tristeza nunca se me dio demasiado bien.

De ahí que me regañe el director.

Luces, cámara.


Acción.


Inevitablemente,
reacción.

La de mi piel al no encontrarte.
Al verte guapa.
Al maltratar cada parte de mi cuerpo que te quiere.

Despeinado, no como mi sonrisa.

He aquí el final de:

Canción

para




Elisa.














Lunas noches.

viernes, 17 de noviembre de 2017

It.

Eso.
Me dan ganas de visitar un lugar que está lejos.
Un lugar que me abrece,
que me quiera entender, desentrenar,
desenredar.

Uno que me de frío en todas sus partes,
sin rayos de sol,
lluvia.
Espanto.

Me dan ganas de desvestir mis ganas,
de cumplirlas,
de visitar un lugar que esté lejos.

Eso.






















Lunas noches.

martes, 14 de noviembre de 2017

Vuel(t)a.

Sé que he tenido esto abandonado durante demasiado tiempo.
Eso es buena señal, quiere decir que me expreso de otras maneras, con personas, sin necesidades sin cubrir.

Vuelvo porque me apetece, no porque lo anterior haya cambiado.
Vuelo de mi zona de confort, de tu cama.
De tu lado.

El amor es aquello que se aleja mientras lo racionamos.
No tiene razón, solo se siente y no te deja sentarte.

Porque vuelas.


Ahora que pienso más y me lo pienso menos, tengo ganas de diciembre.

De acordarme de los que ya no están, con una sonrisa en la cara.
Sabrán que estoy bien, seremos felices.
Caeremos en bares pero nos levantaremos
con más de 7 cicatrices.

Te miro porque tú ya eres una de ellas.
No dueles.
Solo pienso:
"Ojalá que vueles
y no te estrelles, guapa."














Lunas noches.

lunes, 18 de septiembre de 2017

No soy un paladín.

La gente que creer conocerme tiene la mala costumbre de decir que soy un paladín.
Una persona que persigue la luz, cuasi santificada, como si no tuviera defectos.
Y sí que los tengo.

Me considero una persona seria.
No toda mi vida he sido así.
Ya sabéis, los palos que todos nos hemos llevado.

Detesto a las personas que no aman a los animales.
Tiendo a ser asocial.
No me gusta conocer gente nueva si sé que no la voy a volver a ver en mi vida, o será la primera de tres veces que la vea.
Me da pereza casi todo en esta vida.
Fuera del ámbito educacional, detesto que haya niños a mi alrededor.
Me asombra lo poco que se han preocupado de mi comparado con lo que yo me he preocupado por los demás.
Me callo cosas que debería decir.
Me quiero alejar de casi todo lo que quiero cuando digo que me quiero ir a vivir al extranjero.
Detesto la vaguedad ajena, cuando yo soy el primero.

Nunca he dicho ser un santo.

Suspiro al ver pasar un culo, una cara, un pelo, que me recuerde a ella.
No soporto estar lejos de los que más quiero.
Soy un esclavo del tiempo.
Soy tremendamente impaciente.
La impuntualidad sería una razón para dejar de hablar hasta con mi familia.
No merezco a ninguna de las personas que me quieren o han querido.
Soy tremendamente impulsivo para con mis sentimientos.
Detesto a niveles estratosféricos que se pongan a llorar delante mía por alguna discusión.
Por ende, me falta asertividad.

Como he dicho, no soy un paladín.
Yo no busco el camino a la luz, ni quiero salir de esta, mi oscuridad.
Sí, también defiendo a capa y espada que no soy oscuro.
Solo yo tengo derecho al disfrute de esa parte de mi alma.

Nada provechoso, como veis, tenerme cerca.

A los que abrazáis mi oscuridad,
gracias.

A la persona que me quiera conocer ahora mismo,
no, gracias.

















Lunas noches.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Matarte, en parte. (Luces comestibles, PT.3)

"Recuerdo a Benedetti en sus pupilas."

Penúltima frase que escuchamos en aquel habitáculo, donde convivían mis dudas y las tuyas.

Hablando de dudas,
¿por dónde te quedaste?

Ah, sí.
Te reclinaste.

Pretendías cazar, y acabaste muriendo.

Aquí me hallo,
inventándote,
mientras pienso:
ojalá y te estuviera bebiendo.

Una pena que no se pueda ahora mismo.

De ser así,
te iba a faltar líquido para darme.
Líquido que derrame las inseguridades,
las calamidades,
de una cabeza enamorada de la serendipia,
de lo sempiterno.

Te revivo.

Te quito lo poco malo que te queda
para masticarlo,
tragarlo.

Lamerlo.

Aunque es difícil lamer el humo,
el que no deja ver
la capa de mordiscos
que me quedan por darle
a tu piel.

Podría acabar aquí y suicidarme,
pero... duele pensar lo que me voy a perder.

Perderme en esos ojos idiotas.
Esa boca chulesca.
Ese cuello del que quisiera tirar
y no dejar ni respirar.

Ni pensar en tus lunares,
aquellos que se esconden de tu corazón.
Algo saben para no querer estar cerca.
Algo desconocen para no abrazar su verja.

Hoy traigo pinzas, como he dicho,
para arrancar lo malo que tengas.

Y así va a estar Granada,
rogando,
llorando,
gritando,

hasta

que



vengas.