lunes, 11 de abril de 2016

Instinto felino.

Una piel.
Con lunares, con miel.
Con arrugas, de diez.
Echo de menos cada parte de tu cuerpo.
Tu cara.
Tus ojos.
Ay.
Esos ojos.
Ojitos miel.
Esa nariz.
Estaba enamorado.
Y digo estaba, porque me he olvidado.
Me he olvidado de quererte.
Me he olvidado de recordarte.
Me he olvidado de olvidarte.

Que te prefiero en bambas antes que en tacones.

Que te prefiero libre antes que presa.

Que te prefiero a mi lado antes que lejos de mi.

Que pienses en lo que haces y lo que dices.

Que no seas consciente de absolutamente nada.

Que te quiero.



Estoy algo arrepentido de escribir esto.
No me atrevo a decir ni la mitad porque ese pelo... me trae de cabeza desde hace... demasiado.

A Toni, gracias por inspirarme a escribir esto.
A mi abuela, ojalá nunca me hubieras inspirado.
A ti.
Eres demasiado parecida a un gato y... me matas.

domingo, 7 de febrero de 2016

A veces más de la cuenta.

"No hay fórmula.
Miro,
El amor es una molécula inestable,
salvajemente a la gente a la cara, por si una cara
una mordaza de la lógica,
me cambia salvajemente la vida, sigo
un “sí pero no” constante.
constelaciones de besos perdidos, por si algún beso
Es la morada del nómada.
quisiera quedarse a cenar conmigo.
No hay fórmula.
Vivo,
El amor
de lo que escribo y muero de lo que callo
es la frontera milimétrica
Pienso,
que separa el alma
más lo que digo que lo que hago y eso no es bueno
de la materia más absoluta,
pero tampoco es malo.
una fantasía demasiado tangible.
Bebo, (mucho)
No hay fórmula.
a veces más de la cuenta y alguno siempre me cuenta alguna
Es metamorfosis
historia suelta pa' que me quede,
y consolidación de los principios.
pero debo irme,
El amor es madurez
juro que quiero quedarme pero seguro que alguien..
a través de la inocencia, 
me espera en el parque.
crecer y menguar al tiempo,
Vivo,
habitar todas las edades.
de lo que quiero y muero por los veranos. 
 
Joder, que no,
no hay fórmula.
 
Pienso,
No existe la manera,
más lo que pierdo que lo que gano y eso no es bueno
el número, la palabra
pero sí que es malo. 
que defina su esencia;
concreción abstracta de un rayo de luz.
El amor no existe
a pesar de ser lo único verdaderamente auténtico.
Así que
basta ya de metamor,
del amor dentro del amor,
del amor más allá del amor.
Basta ya de hablar del amor,
no hay fórmula.
“¿Qué es amor?”
¿Y yo me lo pregunto?
Basta ya de teorizar, amor,
y vamos a emanarnos el amor
hasta que se nos olviden las maneras,
vamos a follarnos al amor
hasta que se nos agoten las palabras,
vamos a estrellarnos el amor
hasta que se nos acaben los números,
hasta que ya no queden “bastas”
y todo empiece siempre donde acaba…
y todo acabe siempre donde empieza…
el amor.
Y si me quieres conocer,
un poco más, dejo la puerta abierta,
"
 
Pedro Pastor y Suso Sudón - Metamor / La puerta abierta.
 
Después de esta cita, solo digo.
Quiero.
 
 

domingo, 31 de enero de 2016

Un reino.

Un reino, pero sin rey.
Recuerda, tú que puedes.
Dar la vida.
La misma vida.
Por una persona.
Que te enseñen unas fotografías.
Que preguntes quién son.
Que ni asomen.
Que se arregle y me diga.
Que mañana sabré volver.
No.
No se acaba el dolor.

Cómo puede ser.

Cómo puede ser.
Que lleve enamorado toda mi vida.
Que sea una simple coma en la tuya.
Que no me contenga cuando te veo.
Que la calma me consuma.
Que los sentimientos me maten.
Que Frida Calo no signifique nada para ti.
Que prefieras un escaparate.
Que una perra me enamore a la vez.
Que quiera tener un gato.
Que cuide de quien quiero dejando a un lado lo sintomático.
Que... esté harto.
Que esté cansado.
Que me vuelva a enamorar.
Que me duela, pero bien.
Que no seas más que un dolor.
Que me duelas más que nada.
Que sea mentira todo.
Que sea verdad el para.
Que me enamore en sueños.
Que dejaría mi vida entera por uno de esos sueños.
Que siento cuando desisto.
Que desisto cuando no quiero sentir.
Que mentir no me vale.
Por lo menos a mi.


Te quiero.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Futuros nombres.

Carmen, Isabel, María, María Encarnación, María Isabel, Alicia, Luna.

Uno de esos nombres es el nombre de mi hija. Lo tendrán que averiguar.
Una hija miope. Como su padre (y su madre, espero).
Le pusieron gafas cuando tenía 10 años. Estaba en clase, le hicieron unas pruebas y gafas.
"Solo para leer", le dijeron. La madre, muy tozuda, le hizo ponerselas para todo, aumentando así su miopía.
Esto, como todo en la vida, desencadenaría algo.
Desencadenó que tuviera gafas para toda su vida.
Por más que le ofrecía pagarle la operación para quitarse la miopía, ella no quería.
Aún con 29 años de edad, ella no quería.
Con un hijo, y otro en camino, rechazaba mi oferta.
Me empiezo a preguntar por qué será.
Hasta hoy. El día de mi muerte, en el cuál, mi hija me confiesa:
- No quiero que te vayas.
- Ni yo quiero irme. Agradezco irme el último de los dos, pero vaya... Cuéntame, tras tantos años, te negabas a operarte y, de hecho, me he dado cuenta. Nunca has visto bien. Siempre has tenido las gafas mal graduadas. ¿Por qué?
- No se te escapa una...
Le miro con la mejor sonrisa que mi débil corazón me deja mostrar.
- Sí que tuve las gafas graduadas, un año entero. 2109.
- Ese año fue el peor de tu vida...
- ... Ví nítido, el mundo, la vida... Y a mi marido.
- ¿Diego?
- Sí. Desde ese día las rompí. Al graduarlas de nuevo, mentía, veía mal.
- Pero... ¿Eso por qué?
- Amaba esa voz.

Un escalofrío recorre mi espina dorsal. La voy a echar de menos con cada fibra de mi corazón.
Pero se acabó.

martes, 30 de junio de 2015

El calor es lo que tiene.

Después de este abandono, tan miserable por cierto, quiero volver a escribir con cierta asiduidad. Cierto es que me leo yo y me lees tú. Y ya.
Para qué más, Sid.
Y bueno, he tenido las ganas atrapadas y la espalda muy marcada, así que, aquí va.

Inés Tabilidad era una mujer muy sencilla. Como todas.
 Me tenía loco. Qué digo tenía, tiene.
Tiene unos ojos, unas piernas, un pelo. Estoy enamorado, ya es tarde.
Una vez me dijo:
- Ráscame.
No llegué a rascarle el alma, una pena.
- ¿Qué vamos a hacer?
- ¿Qué vamos a hacer de qué?
- Pues con todo esto, nos hemos quedado sin dinero, sin trabajo... venir aquí no fue buena idea.
- Hubiera sido mejor quedarse en aquella ratonera, ¿verdad?, ¿Cambiarías todo lo vivido aquí?
- Pues... si. Estoy harta de ti, la verdad.
Esa bomba retumbó por todo U.S.A.
Una lástima que no fueran los árabes de nuevo.
- ... ¿Qué has dicho?
- Lo que oyes... ya no te quiero.

Y aquí sigo, recordando cómo te acariciaba el pelo mientras que tus ojos eran bengalas.
Y que me rascaras la espalda queriendo sacar mis alas.
Y ahora no me puedo alegrar más.
Tengo dos relojes, uno en cada muñeca para acordarme de mis grilletes, de la hora en la que decidiste no quererme, para empezar a quererme de nuevo. Más y mejor.
Y ahora, miro mi reloj.
Son las once y once minutos y estamos donde tenemos que estar.
L.N.

lunes, 9 de marzo de 2015

L.G.

Hice la maleta y las paces.
Cerré en un bote a rosca todo lo que tenía que decirte.
Metí en un cajón tus sombras.
Y, por último, hice la gracia.
Te doy las gracias.
Gracias a tus gracias, empezaron mis desgracias.