Bueno, va siendo hora de madurar.
De ver que no todo lo oscuro es oscuro, ni que todo lo claro, es claro.
De que todos los besos que me das, ahora son llagas.
Paga, las promesas no se olvidan. Aunque las más piadosas seguirán siendo mentira.
Ya no hay nadie a estas horas y no hay nadie ahora.
¿Mis problemas? Los de siempre.
Los cojo y los llevo al suelo.
Que quiero volverme loco y lo demás es lo de menos.
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