Perder no debe ser motivo de vergüenza.
Uno se cae, se lame las heridas, y
para arriba.
No hay de otra.
Perdemos contra otra gente, contra nosotros mismos, contra el propio destino.
¿Quizás me he expresado mal?
No perdemos contra algo o alguien. Perdemos, si es verdaderamente algo importante, con ese algo o alguien.
No perdemos solos, por mucho que nos empeñemos en pensarlo.
Hay que meter los pensamientos de odio en un cajón con llave y tirarla donde jamás se encuentre.
Eso sí, no olvidemos cerrar ese cajón antes de que la esperanza sea lo único que nos quede.
Metería en una bola de nieve los malditos recuerdos.
Para agitarla a ratos.
Para romperla si quiero.
Metería mis complejos en frascos pequeños y te los daría
para que los quisieras o los abandonaras.
Ponlos en esa estantería tan fea que tienes en tu cuarto. Todo feo. Todo bien.
Cuando acabara de curarme, te lamería cada rincón hasta que dijeras "PARA".
Qué ganas de morderte la sonrisa, de partirte el alma.
Ojalá perderme entre tus piernas
y que nunca
me
encontraras.
Lunas noches.

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